Notas desde Oslo (IV): “Las sanciones de EEUU son un desastre”

Notas desde Oslo (IV): “Las sanciones de EEUU son un desastre”

Como “desastrosa” calificó la politóloga noruega Benedicte Bull la orden ejecutiva emitida el lunes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que impone sanciones económicas adicionales al gobierno de Nicolás Maduro para sacarlo del poder.

“No sé si va a entorpecer los esfuerzos de Noruega, pero sí creo que son un desastre. También va a afectar fuertemente al sector privado venezolano, Y probablemente causar más pobreza y miseria sin resolver nada“, expresó el martes la profesora del Centro de Desarrollo y Medio Ambiente de la Universidad de Oslo y directora de la Red Noruega de Investigación sobre Latino América.

En su cuenta de Twitter @BenedicteBull, la académica también señaló que “aunque Maduro es el objetivo, el embargo afectará a todos en una economía tan dominada por el estado como la Venezuela. Es como dejar que un francotirador use una escopeta. El resultado es una mayor criminalización de la economía y la pobreza”.

Bull, quien es experta en las relaciones del sector empresarial con los estados y su impacto en el desarrollo económico, la equidad y la paz en América Latina, advirtió que con el bloqueo impuesto por Estados Unidos “las empresas extranjeras tendrán miedo a ser sancionadas por hacer transacciones con venezolanos, sean quien sean”.

Washington anunció el lunes que todos los bienes e intereses del gobierno venezolano en Estados Unidos serían bloqueados y no pueden transferirse, pagarse, exportarse, retirarse ni negociarse.

Bull considera inevitable que las sanciones tengan un efecto negativo en el sector privado. “El gobierno es tan importante en tantos ramos que casi todos tienen alguna relación con empresas gubernamentales”.

Conversación en Oslo

Días antes, durante una conversación en Oslo, la politóloga me explicó que una de las dificultades del proceso de mediación que facilita Noruega entre los representantes de Maduro y de la oposición era el enorme poder que el petróleo le otorga al estado venezolano.

“Eso cambia todo el escenario porque, por ejemplo, en Guatemala o el Salvador, el estado no tiene mucho poder porque no tiene recursos, dependen de la relación con el sector privado para obtener recursos”, señaló.

En Venezuela sucede lo contrario. A pesar del deterioro actual de la industria petrolera, el estado venezolano está presente en todos los sectores de la economía y es prácticamente imposible funcionar si él. Las instituciones financieras internacionales lo pensarán dos veces antes de aprobar algún tipo de transacción con el empresariado nacional.

Bull ha señalado que la política exterior de Noruega con respecto a Cuba es diametralmente opuesta a la de Estados Unidos, porque ha mantenido un contacto fluido y ha intentado cambiar las cosas desde adentro, sin imposiciones ni acciones violentas, aunque reconoce que no siempre han tenido éxito.

La investigadora considera positivo que uno de los integrantes del equipo que ahora en Venezuela estuvo cuatro años en Cuba y conoce muy bien cómo funcionan las tensiones regionales. “Eso ha sido importante. Estados Unidos ha jugado las cartas de manera un poco extraña. Son muy torpes ahora”.

Y mientras la posición de Rusia sobre la crisis venezolana aún no está demasiado clara, China permanecerá en Venezuela sin importar quién esté en el poder.

Moscú probablemente asumirá una posición pragmática porque el dinero que mantenía la relación comercial de la ventas de armas se acabó y las inversiones petroleras también están mermando. “Han sido esa arena para mostrar que son un poder mundial todavía, aunque en realidad no lo sean. La economía rusa tampoco es muy fuerte. Pero es difícil de predecir hasta cuándo van a estar firmes con Venezuela. ¿Qué van a hacer cuando les cueste demasiada plata apoyar a Venezuela? Ellos no son una potencia que tienen los recursos para estar allí 50 años como hacen los chinos. Los chinos sí están allí para quedarse”.

La fortaleza del silencio

“Noruega comenzó construyendo puentes para la paz, pero luego de varios fracasos se dio cuenta que lo mejor es cavar túneles para sortear los obstáculos que hay en la superficie”, dijo Bull sobre el trabajo de su país en otros procesos de mediación.

Relató que normalmente el gobierno de Noruega, la academia y la sociedad civil tiene una comunicación muy fluida sobre prácticamente todos los temas, pero sobre el caso de Venezuela no se ventila absolutamente nada.

La costumbre de callar para construir la paz la aprendieron de sus errores en el manejo de otros conflictos difíciles como en Sri Lanka, donde fracasaron de manera rotunda. “En ese entonces Eric Solheim era ministro de Desarrollo y Medio ambiente. Andaba de alto perfil y fue muy criticado y allí aprendieron la importancia de tener un perfil muy bajo”.

Desde entonces, los noruegos hacen hincapié en el trabajo de equipo y no de un individuo para lograr la paz. Los integrantes de ese grupo poseen altas calificaciones técnicas y trabajan de manera sistemática y profesional a largo plazo. No alardean sobre sus pequeñas victorias. Van avanzando de manera lenta y callada “y lo hacen con éxito”.

Bull aseguró que los noruegos no desean ver ningún tipo de filtración sobre el proceso en la prensa. “Yo no sé nada de lo que ocurre en las negociaciones”

Sobre las imprudencias de las delegaciones que representan a Nicolás Maduro y los partidos políticos opositores, Bull expresó: “Dicen que ha sido un desafío enorme porque las cosas se filtran por todos lados y puede ser muy dañino. He leído en el ABC de España sobre la agenda que estamos discutiendo. El hecho que ya sabemos de las negociaciones no fue por Noruega. Los noruegos no querían eso. Como lo hicieron en Colombia, no decían nada hasta que hubo anuncios. Ocurrió como tres días antes de la conferencia de prensa, con todas las FARC a las afueras de Oslo. Una semana antes nadie sabía nada”.

La politóloga dijo que las negociaciones secretas para la paz en Colombia duraron al menos un par de años. Todo lo que circula en los medios sobre el proceso venezolano “no ha salido de la boca de los noruegos”.

Pero el caso de Venezuela tendrá sus desafíos porque no existe ningún tipo de precedente. “El autoritarismo ha llegado paulatinamente, ha sido un proceso muy largo. No fue un golpe de estado como en Chile, ha sido un proceso muy largo, y eso complica las cosas”.

El tiempo de los moderados

Una de las estrategias de Noruega podría ser el fortalecimiento de una clase de dirigentes más moderados que pudieran participar en un acuerdo político para luego llamar elecciones. Eso explicaría los rumores, no confirmados, que el líder opositor Juan Guaidó y el político chavista Héctor Rodríguez serían los potenciales candidatos en unos eventuales comicios posteriores a un acuerdo.

“Porque con referéndums ahora, sin renovar la institucionalidad no veo cómo puedan funcionar. Eso lo hicieron en Chile, pero ahora en Venezuela un referéndum es imposible, porque si el gobierno controla el CNE, controla todo el sistema es muy difícil”.

Bull descarta que los negociadores permitan a Maduro instalar una “mesa permanente de diálogo con la oposición” como hizo el presidente Hugo Chávez en el pasado. “Es obvio que esa no es la solución”.

Olvidarse de lo robado

Aunque todos las dificultades parecen insalvables, Bull considera que es posible ganar el apoyo de la clase empresarial que se ha lucrado del chavismo.

 “Es un tema complicadísimo. Pero como se demostró el 30 de abril , la gente que ha hecho mucha plata también están cansados del diálogo y estarían dispuestos a negociar. Yo creo que ese es un problema que se puede solucionar”.

Uno de los desafíos es que hay mucha gente que depende de que Maduro o el Chavismo permanezcan en el poder. “Es como un mexican stand off, un sistema creado por dependencias y clientelismo”, donde también hay que sumar el factor militar.

Y para lograr que haya un cambio político, es necesario hacer concesiones. “Quizás el acuerdo pudiera no ser muy lindo, pero podría ser un acuerdo que funcione. Hay que aceptar que los ladrones se van a quedar con bastante”.

Indisposición militar

Sobre la presunción de que los militares no forman parte del actual proceso de negociaciones, Bull cree que es “preocupante pero entendible”.

Si el ministro de la Defensa de Maduro, Vladimir Padrino López, y otros altos jefes militares, no están en la mesa de diálogo no es por decisión de Noruega sino porque ellos así lo prefirieron.

“Por ejemplo, en Colombia los noruegos trabajaron durante 10 años antes de las negociaciones. De hecho, nuestro instituto estuvo involucrado en un trabajo muy sistemático con los militares sobre derechos humanos y estuvieron muy incluidos en las negociaciones. De hecho fueron muy importantes para llegar a un acuerdo”.

Sobre las actuales conversaciones en Barbados, Bull dijo desconocer por completo las razones para no incluir a Padrino López ni a Diosdado Cabello pero infiere que es porque no han estado muy dispuestos a negociar.

“Son los hardliners. Es complicado trabajar con ellos y los noruegos han intentado trabajar con los moderados de los dos lados, del chavismo y la oposición. Porque tampoco está María Corina (Machado) ni otros actores” de línea dura, dijo.

Notas desde Oslo (III): La mediación noruega en las negociaciones y el alto precio de la salida de Maduro

Notas desde Oslo (III): La mediación noruega en las negociaciones y el alto precio de la salida de Maduro

La mediación de Noruega ha resultado útil para reunir bajo el mismo techo a los representantes de Nicolás Maduro y a los negociadores de los partidos políticos de la oposición democrática para avanzar hacia una transición política que alivie el sufrimiento del pueblo venezolano.

La Ministra de Asuntos Exteriores, Ine Eriksen Søreide, informó el 2 de agosto que los “actores políticos de Venezuela continúan las negociaciones iniciadas en Oslo en el marco de una mesa que trabaja de manera continua y expedita” . Agregó que las “partes han reiterado su voluntad de avanzar en la búsqueda de una solución acordada y constitucional, enfocada en el bienestar del pueblo venezolano”.

Søreide pidió, al igual que en un comunicado anterior, que las partes “sean prudentes en sus acciones y declaraciones con el fin de permitir que las negociaciones puedan llegar a resultados”.

El politólogo noruego Leiv Marsteintredet, profesor de política comparada de la Universidad de Bergen, expresó sus impresiones sobre el proceso.

¿Tienes una hipótesis de los elementos claves que podría facilitar Noruega para salir de la crisis política en Venezuela?

No es que Noruega tenga una fórmula mágica para encontrar una solución, una salida o solución de la situación trágica de Venezuela. La tienen que encontrar las partes del conflicto. Dicho eso, la experiencia del equipo negociador de Noruega podría ayudar para apoyar y ayudar a la oposición y el gobierno a encontrar una solución. Además Noruega tiene la ventaja de haber conocido bien al gobierno de Maduro a través del proceso de Colombia y obviamente también ha ganado la confianza de la oposición. Y para el rol negociador en general, Noruega se beneficia por ser un país pequeño que no representa ningún desafío ni amenaza a nadie y por ser un país muy respetado en el mundo.

¿Cuál es la relevancia del secreto en este tipo de acercamientos para lograr salidas a una crisis política?  Investigadores noruegos aseguran que los contactos con los actores colombianos comenzaron años antes de los anuncios de las negociaciones de paz en Colombia. De lo contrario no hubiera funcionado. ¿Es posible mantener la discreción con interlocutores venezolanos?

Mantener las negociaciones secretas es muy importante, cosa que ha subrayado la ministra exterior de Noruega en sus últimas declaraciones sobre el proceso. Es importante por varias razones: primero ayuda a las partes hablar sinceramente en las negociaciones, y si se observa que nadie habla del proceso, ayudaría a fortalecer una confianza entre las partes.  Ayuda también a las partes a tomar y negociar posiciones posiblemente impopulares entre los seguidores de cada parte del conflicto. Eso es importante porque si se mantiene el secreto en el proceso, se podría “vender” las partes negativas de un acuerdo argumentando que los beneficios de una transición son más importantes de los costos. Si solo sale a la luz los costos durante una negociación antes de llegar a un acuerdo, aumentaría la impaciencia y la crítica al proceso. En cuanto a sí es posible mantener el secreto entre las partes, si las partes son sinceras de la negociaciones, sería posible mantener el secreto. Pero si unas de las partes solo participa para debilitar al otro, entonces no sería posible mantener el secreto. De hecho, he llamado al gobierno y al equipo negociador noruego ingenuos porque me parece que no han entendido los intereses “spoilers” que existen en ambos lados (aunque me parece más así con el grupo de Mauro que con la oposición).

Rocío San Miguel, experta en el tema militar y defensora de Derechos Humanos, sostiene que la Fuerza Armada Nacional ha sido excluida en todos los procesos de negociación política entre la oposición y el gobierno en estos últimos veinte años.  Ella afirma que cualquier negociación sobre la transición en Venezuela debe incluir este tema expresamente, por lo menos dentro de cualquier mecanismo de gobernanza transitoria que se acuerde y que “lo militar/FANB”  es una variable determinante para una transición en Venezuela. ¿Piensas que el modelo de negociación noruega está tomando en cuenta este factor?

Primero, estoy totalmente de acuerdo con Rocío San Miguel en esto. El factor militar es clave, no solo por la importancia de la institución en Venezuela hoy en día, sino porque es difícil ver que Maduro y su gente aceptaría una salida negociada sin que produzca una brecha anterior entre los militares y el gobierno de Maduro. Si no existe una fuerza (que podrían ser los militares o una presión internacional) que le presente a Maduro una alternativa diferente al statu quo si no se produce una transición, difícilmente habría un acuerdo porque el gobierno de Maduro no tendría incentivos para dejar el poder de manera negociada. A la pregunta es difícil saber qué se habla detrás de las puertas cerradas, pero los militares o los intereses de los militares deberían de estar representadas en las negociaciones no por razones democráticas sino porque representa una ente fáctico de poder y porque posiblemente podría ser una institución más interesada en una transición que el gobierno, y que podría forzar al gobierno aceptar un acuerdo si este último no quiere aceptarlo. De momento parece que no tiene esa representación y eso obviamente puede representar un problema para las negociaciones.

Activistas de derechos humanos han comentado la gran carga emotiva en los encuentros de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, con los familiares de manifestantes muertos y heridos en protestas, y los familiares de los presos políticos y militares. ¿Qué aspectos no son negociables en relación a la violación de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad?

Como noruego no me corresponde a mi decir cuáles puntos son negociables o no. Este es un tema para los venezolanos que han vivido bajo el régimen de Maduro y las víctimas de tantas violaciones de derechos humanos. Dicho eso, es obvio que los venezolanos tendrían que hacer sacrificios enormes en cuanto a justicia si quieren que la oposición llegue a un acuerdo con el gobierno. Eso incluiría amnistías generales y que los representantes del régimen se quedarían con los recursos que se han robado. Pero, hay que entender (y eso lo sabe muy bien el equipo negociador noruego) que existen límites legales, especialmente internacionales, a las amnistías, cosa que pondrían limites reales a lo que se puede negociar. También tanto la oposición como el gobierno sabe que cualquier amnistía sería difícil de sostener luego de un posible acuerdo. La experiencia de otros países muestra que amnistías durante una transición son difíciles de sostener.

¿Cómo podemos explicar el interés de Noruega al ciudadano común ? ¿Qué le digo a la gente que me dice que no cree que los noruegos están intentando resolver este conflicto sólo porque quieren promover la paz en el mundo? ¿Qué les decimos a los que piensan a los noruegos les interesa sacar algo más todo esto?

De fondo Noruega, como un país pequeño, está interesado en un mundo internacional apegado a reglas internacionales porque eso es su mejor protección. Regímenes democráticos son más propensos a seguir las reglas internacionales y por lo tanto hay un interés en una transición en Venezuela. Existen otros intereses obviamente. El interés en el éxito del acuerdo de paz también le lleva a Noruega involucrarse en el tema venezolano ya que difícilmente Colombia pueda implementar esos acuerdos si el país vecino está en crisis, ya que por la cantidad de migrantes le quedaría menos recursos para implementar este acuerdo. Y por la anarquía dentro de Venezuela el establecimiento de ELN, entre otros, también presenta retos al acuerdo de paz en Colombia. Obviamente Noruega, a través de Equinor, tiene inversiones en Venezuela, pero son menores y pocas y no afectarían los intereses noruegos en Venezuela. Existen teorías de conspiración sobre supuestos intereses petroleros en Venezuela y que eso crea intereses por obtener beneficios petroleros por involucrarse en este proceso. Esto es una teoría de conspiración que no hay que tomar en serio. En cuanto a nuestro interés en promover la paz, es posible que existe ese interés y que sea más fuerte que encontrar soluciones en Venezuela, pero poco probable que eso haya influenciado nuestro intereses en este caso. Noruega es y sigue siendo uno de los países del mundo con muy buena reputación a nivel mundial y no creo que arriesgarían su buena imagen promoviendo otros intereses que no sean producir una solución en Venezuela.

Notas desde Oslo (II): Las raíces del colapso venezolano. Una mirada noruega al autoritarismo competitivo de Hugo Chávez

Notas desde Oslo (II): Las raíces del colapso venezolano. Una mirada noruega al autoritarismo competitivo de Hugo Chávez

A nadie le gusta la muerte de un héroe. Ni ver películas sin un final feliz.

Quizás por eso cuesta tan explicar el colapso de Venezuela. Porque la fantasía de la construcción de un estado de bienestar basado en una democracia socialista participativa había calado hondo en la psique política del mundo. Muchos creyeron que la utopía de un país donde todos tenían derecho a la abundancia se había materializado en tierras venezolanas y reconocer que todo fue una farsa duele.

El politólogo noruego Leiv Marsteintredet comenzó a estudiar Venezuela cuando notó discrepancias entre lo que veía y lo que escuchaba de la boca del presidente Hugo Chávez. “Había una enorme brecha entre la realidad y la retórica del gobierno, sus fakes news y sus exageraciones”.

Marstrintredet ya tenía experiencia en los discursos populistas latinoamericanos. Ha dedicado 15 años a la investigación de la democracia en América Latina, y comparte su trabajo de campo en Latinoamérica con sus responsabilidades como profesor de política comparada de la Universidad de Bergen, a unos 460 kilómetros al oeste de Oslo.

Al explicar la actual situación de colapso, las causas de la debacle y los posibles desenlaces de la situación de Venezuela usa un tono grave. Unos dirían que es descarnadamente realista y otros lo calificarían de pesimista.

El investigador se ciñe a sus observaciones y la esperanza no forma parte de esa ecuación. Piensa que hay demasiados factores que defienden el statu quo y apoyan la permanencia del mandatario Nicolás Maduro en el poder, aunque el deterioro se intensifique y aumente el sufrimiento de los ciudadanos.

El colapso en cifras

“Si Venezuela mantiene el status quo actual para el 2020 veremos una situación aún peor que la de Siria”, dijo en un encuentro de la Asociación de Escuelas de Ciencias Políticas del Consejo Europeo.

Repasar la crudeza de la situación de Venezuela nunca está de más cuando se habla ante una audiencia europea que no sabe lo que es hacer una larga fila para comprar alimentos ni ha perdido a un ser querido por falta de asistencia médica.

Lo primero que Marstrintredet advierte que ya no usa gráficos para ilustrar la crisis porque  el deterioro es tan acelerado y profundo que “los arruinan”, se vuelven incomprensibles, pierden su sentido.

Así que se afincó en indicadores económicos básicos, que una parte de la izquierda y la academia europea ha optado por desestimar como noticias tendenciosas que solo desean perjudicar los logros de la revolución bolivariana.

“Las cifras demuestran el colapso total: la hiperinflación en 2018 fue calculada en 1,7 millones. El FMI especula que en 2019 pudiera alcanzar 10 millones. Venezuela vive una de las hiperinflaciones más largas que ha visto el mundo. Ha durado al menos dos años. La mayoría de las hiperinflaciones duran entre 3 y 4 meses y luego se estabilizan”, apuntó al iniciar a dibujar el dificil panorama venezolano.

Sobre el Producto Interno Bruto (PIB) señaló que se ha contraído un 50% en los últimos 5 años y que si al final del 2019 alcanza el pronóstico de un -65% en seis años se trataría de una de la economías más dramáticas de la historia. “Puede compararse con la caída de la Unión Soviética y varios de los países que dependían de la Unión Soviética. Puede ser comparado con países como Siria, que atraviesa una guerra civil, pero no existe una guerra en Venezuela. Es una crisis interna”.

El tamaño de la economía también presentó una caída “enorme y drástica” al pasar de 334.000 millones de dólares en 2014 a 89.000 millones en 2019.

Para completar el cuadro, Marstrintredet dijo que desde el 2013 Venezuela ha reducido sus importaciones de alimentos, medicinas y equipos en un 80%. “Ese es el motivo de la escasez de alimentos y medicamentos en Venezuela. Hay mucha malnutrición, así que la caída de la economía tiene un alto costo humano”.

Recordó que Venezuela es un país petrolero como Rusia y su Noruega natal. En 1999, cuando Hugo Chávez comenzaba su revolución, la producción petrolera venezolana alcanzaba los tres millones de barriles diarios, mientras que en el 2019 la producción apenas alcanza los 732 mil barriles diarios. “Produce un 25% de lo que solía producir y el 95% de sus ingresos provienen del petróleo”, dijo el profesor.

Para Marstrintredet lo importante es cuantificar el costo social de la contracción de esos indicadores económicos.

Mientras en 2010 uno de cada cuatro venezolanos se encontraba en niveles de pobreza, en 2019 nueve de cada 10 venezolanos es considerado pobre.

“El salario mínimo, que es el ingreso que puede tener un empleado público, un profesor de universidad como yo, es de 3 dólares mensuales. Ese salario tan bajo es producto de la hiperinflación. ¿Pero qué hacen 9 de cada 10 personas que son pobres o extremadamente pobres? Pues migran”.

Marstrintredet dijo que Venezuela es un país de unos 30 millones de habitantes y al menos 10 por ciento de la población ha abandonado el país. “La cifra de Naciones Unidas de 3,4 millones de migrantes pudiera alcanzar los 5 millones al final de 2019”.

Una persona que trabaja en los campamentos de refugiados en Colombia dijo que estimaba que la mitad de la población venezolana terminaría abandonando el país.

La salud es uno de los sectores más afectados. “Venezuela tenía uno de los mejores programas de vacunación de Latinoamérica. Las enfermedades han regresado. Hubo un caso de sarampión entre 2014 y 2015. Desde el 2017 se han registrado 9.300 casos. La malaria ha crecido 10 veces”.

Marstrintredet también mencionó las graves fallas de los servicios públicos, especialmente el desmantelamiento del sistema eléctrico por falta de mantenimiento que ha dejado durante horas al país entero sin electricidad

“La situación es muy oscura. Es literalmente oscura”, dijo.

El nacimiento del autoritarismo competitivo

A diferencia de otros académicos que describen el deterioro de la situación venezolana a partir de la llegada al poder de Nicolás Maduro, Marstrintredet responsabiliza directamente a Chávez por encabezar un régimen autoritario competitivo que eliminó los mecanismos de autorregulación que una democracia liberal.  

misionchavezcandanga

Publicado el 15 dic. 2012

El académico explicó que aunque los chavistas alegan que la democracia venezolana se fortaleció con la masiva participación ciudadana en todos los procesos electorales organizados por Chávez, en realidad ocurrió todo lo contrario.

Marsteintredet propone que la democracia consta de los elementos liberales como el estado de derecho, el constitucionalismo y la separación de poderes, y los elementos participativos como el derecho a votar y la competencia entre partidos políticos.

La revolución bolivariana desmanteló los elementos liberales de la democracia y esa erosión institucional iniciada desde el comienzo de la revolución fue lo que derrumbó al país petrolero que abrió los brazos a los perseguidos durante las férreas dictaduras del sur del continente durante la década de los sesenta y setenta.

“Chávez argumentó que la democracia liberal había fallado, entonces la desechó. Usó retórica populista para vincular a la democracia liberal con las élites y la corrupción, distanció las instituciones como la asamblea y los partidos políticos del pueblo, diciendo que no eran representativos del pueblo”.

Para afianzar su poder, Chávez creó una nueva constitución que le dio el derecho a ser elegido, debilitó los partidos políticos y le dio la oportunidad de designar nuevas autoridades en las instituciones que defienden el estado de derecho y que son las responsables de controlar el poder presidencial y judicial. “Chávez atacó el estado de derecho al renovar todas las autoridades que podían controlar el poder, que es la base del constitucionalismo”.

Marsteintredet afirma que Chávez se convenció que había alcanzado el nivel más elevado de democracia participativa, “donde él, el líder, podía encarnar la voz del pueblo”. Un pueblo que no conocía de distinciones porque todo el que disentía era excluido.

Y en medio de una popularidad inmenso, Chávez creó su democracia participativa, que el profesor denomina régimen autoritario competitivo porque no tiene mecanismos para resolver diferencias. En la revolución bolivariana estás adentro o afuera y estar afuera significa estar contra la patria.

Populismo, corrupción e incompetencia

Para explicar las raíces económicas y políticas del colapso hay que mencionar que Chávez no solo necesitaba controlar el sistema judicial, acaparar el poder de la Asamblea Nacional y ganar de manera amplia las elecciones. También era importante controlar Petróleos de Venezuela y el Banco Central de Venezuela.

El colapso de Venezuela también ha estado alimentado por la incompetencia y la corrupción, según Marsteintredet. La popularidad del chavismo no sólo se cimentó en el carisma del líder sino en la enorme cantidad de ingresos adicionales que percibió la revolución gracias el prolongado auge de los precios del petróleo.

Los recursos fueron repartidos parcialmente al pueblo y también le permitieron endeudarse en Wall Street y en China.

La bonanza catapultó su popularidad y “le dio la oportunidad de incrementar el nivel de corrupción sin perjudicar a la gente. Con ese crecimiento, el pueblo estaba experimentando un aumento en su nivel de vida aunque el país estaba siendo gobernado de una manera ineficiente”, dijo Marsteintredet.

Con el nacimiento del estado socialista en 2006, Chávez tenía cada vez más control de la economía. Si tenías acceso al gobierno podías hacer grandes fortunas especulando con el diferencia entre la tasa de cambio oficial y la del mercado negro producto del control de cambios.

Pero quiero enfatizar que eso fue posible por los cambios constitucionales realizados en 1999, que le permitió renovar el poder judicial, debilitar a los partidos políticos y aumentar el poder presidencial. No había nadie que controlara el consumo del gobierno. Tener un Banco Central politizado ayuda si quieres robar del estado”, denunció.

Aplastar a la OEA para defenderse de los ciudadanos

En el plano regional, Chávez creo instituciones como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) para atacar a la Organización de Estados Americanos (OEA) y proteger a los presidentes de sus ciudadanos.

“El orden liberal era defendido por la OEA que protege el sistema interamericano de derechos humanos en América Latina, que es el equivalente de la Comisión Europea de Derechos Humanos y la Corte Europea de Derechos Humanos. También es la institución que debería proteger la democracia”.

Los nuevos organismos no tenían una convención de derechos humanos, ni mecanismos para proteger a los ciudadanos del estado. “De hecho esas instituciones fueron creadas para proteger a los gobernantes de sus ciudadanos”, como la defensa de los líderes de UNASUR al presidente boliviano Evo Morales después de una ola de protestas en 2008.

El fin de la farsa

Entre los científicos sociales existe un intenso debate sobre la legitimidad de la revolución bolivariana. Unos la critican por la vulneración del estado de derecho y otros la defienden por el apoyo electoral.

“Y este debate puede durar años porque Hugo Chávez era popular. Entonces tienes la tensión perfecta entre el componente liberal de la democracia, que es el estado de derecho, y el componente popular de la democracia”, dijo Marsteintredet.

El estado de derecho existe para proteger a las minoría, para controlar al gobierno y decirle que no puede hacer todo lo que le da la gana. “Pero el argumento en Venezuela y también en Noruega es que era un presidente democráticamente electo. Era popular. Entonces el argumento de las mayorías triunfaba sobre el argumento liberal”.

Para Marsteintredet el problema con la democracia participativa es que funciona con la concepción de pueblo como una masa uniforme y eso podría funcionar siempre y cuando el gobierno esté respaldado por una inmensa mayoría.

Chávez logró gobernar bajo ese paradigma porque su popularidad le permitió ganar elecciones y referéndum, y eso legitimaba a Venezuela como una nación democrática.

Pero en la democracia participativa de Chávez las diferencias y desacuerdos no se podían dirimir porque para ello es necesario instituciones donde todos estuvieran representados. Y eso, en una democracia liberal, se hace mediante una serie de partidos políticos y la prensa libre.

“¿Pero qué pasa cuando la mayoría se convierte en minoría? ¿Cómo resolvemos los desacuerdos cuando has debilitado a todas las instituciones donde se pueden expresar las diferencias de todos los ciudadanos?“, se pregunta Marsteintredet.

El desenlace de esta democracia falsa ocurrió en diciembre de 2015 cuando la crisis ya había llegado, cuando el presidente Nicolás Maduro solo tenía el 25 o 30 por ciento de popularidad y pierde una elección importante por primera vez.

La oposición ganó dos tercios de representación en la Asamblea Nacional. En una democracia liberal con esos escaños en el parlamento los diputados pueden cambiar la constitución, pueden remover a un presidente, pueden elegir a una nueva directiva del Tribunal Supremo de Justicia.

Allí es donde la revolución venezolana se quitó la careta democrática y apareció la realidad. “Los diputados de la oposición quisieron ejercer su poder pero no pudieron porque las instituciones que permitirían los cambios estaban debilitadas”.

“Y eso explica por qué en Venezuela hay dos presidentes. Juan Guaidó es el líder de la oposición. Usó la constitución para decir que la elección de Maduro fue ilegitima, que el puesto de presidente está vacante porque Nicolás Maduro es un usurpador y cuando el puesto está vacante recae en el presidente de la Asamblea Nacional como presidente interino. Ese es un argumento democrático clásico que dice que cuando el líder ha defraudado al pueblo, el pueblo recupera el poder y lo relegitima con unas nuevas elecciones.”.

Por eso 50 países que apoyan a Guaidó y las naciones no democráticas apoyan a Maduro.

El criminal acorralado

Y desde ese momento, la crisis doméstica se convirtió en una crisis internacional. Han existido intentos de diálogo, sanciones de Estados Unidos que empeorado la situación económica, las sanciones petroleras que indican que ahora Venezuela solo le vende a China e India, el aislamiento de Venezuela tras su expulsión de la OEA.

Pero también lo que un día Chávez llamó democracia participativa se ha convertido en un régimen forajido que no puede renovar su legitimidad mediante elecciones.

Entonces Maduro se quitó la máscara y decidió mantenerse en el poder invitando a las guerrillas y organizaciones criminales de Colombia a controlar parcialmente el país, a dirigir minas ilegales para generar ingresos para el régimen que ahora es sancionado. Marsteintredet dice que el oro extraído ilegalmente es vendido en Turquía.

Hasta hace un par de meses el conflicto permanecía congelado por la participación de las grandes potencias. Por un lado, Estados Unidos y la Unión Europea apoya a Guaidó y por el otro Rusia, Cuba y China apoyan a Maduro.

Marsteintredet no ve salidas a mediano plazo. Explica que aunque muchos dicen que la crisis de Venezuela es insostenible, en la práctica hay lugares como Siria que llevan años viviendo en una situación límite.

Sin héroes ni final feliz

Para el profesor noruego existen tres posibles desenlaces. Ya no hay héroes ni finales felices. Sólo reparaciones transitorias para comenzar un largo y complicado camino hacia la reconstrucción.

Un escenario sería una intervención militar estadounidense, que considera improbable por el tamaño de Venezuela y el contrapeso de Cuba y Rusia.

Un segundo escenario sería algún tipo de transición hacia la democracia que implique el fin del gobierno de Maduro mediante una salida ordenada y negociada entre el poder saliente y el entrante.

Esa opción, que es lo que espera la mayoría, le parece difícil por la naturaleza delictiva del gobierno de Maduro. “Con la criminalización de los que detentan el poder, que están involucrados en la minería ilegal pero también el tráfico de droga Venezuela, que se ha convertido en el principal exportador o al menos transportista de cocaína a Estados Unidos, es difícil ver que estas personas están dispuestos a negociar la perdida de estos lucrativos ingresos”.

El tercer escenario es un golpe militar tradicional. Pero este desenlace tampoco acercaría a Venezuela a la democracia porque los militares venezolanos están alineados con Rusia, Cuba y China.

Para Marsteintredet lo más factible es que se mantenga el statu quo, con el consecuente deterioro de la situación y el aumento de la migración. “Eso significa que el colapso solo empeorará”.

El científico social no se aventura a especular cómo la crisis migratoria venezolana afectará la democracia en América Latina. “Es una pregunta abierta pero para finales de este año, la región ahora tiene que enfrentar una crisis migratoria enorme que a finales de este año alcanzará los niveles que hemos visto en Siria”.

Los venezolanos confrontaron las “fakes news” del gobierno boliviariano cuando debieron enfrentarse a la dura realidad de su vida diaria. Pero los costos sociales fueron enormes cuando los observadores internacionales y el pueblo venezolano finalmente descubrieron que el régimen chavista estaba sustentado en engaños.