Las libertades civiles perdieron la batalla frente al coronavirus. Pero aún existe la esperanza de que los ciudadanos occidentales salgan de esta crisis fortalecidos con un nuevo sentido de la vida ética.

Las restricciones de movimiento son cada vez más severas en Europa ante el acelerado avance de una enfermedad que ha colapsado los sistemas de salud en las ciudades con mayor número de infectados.

Los llamados a la conciencia cívica no han sido suficientes para que se respeten las cuarentenas y el distanciamiento social.

El filósofo coreano Byung-Chul Han ha intentado responder por qué en Asia han logrado controlar mejor la pandemia del COVID-19.

«Estados asiáticos como Japón, Corea, China, Hong Kong, Taiwán o Singapur tienen una mentalidad autoritaria, que les viene de su tradición cultural (confucianismo). Las personas son menos renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado», expresó el ensayista.

Pero en las hiperconectadas ciudades europeas, la cosa cambia. Aunque la mayoría ha acatado el mensaje de permanecer en casa, las personas no han internalizado que estar en cuarentena no incluye salir a manejar bicicleta, dar un paseo por el parque o ir 15 minutos a zambullirse en la playa.

La idea de permanecer en casa aunque no luzcas enfermo es incomprensible aunque en las redes sociales circulen cada vez más mensajes de personas que imploran a los otros a no salir de casa luego de ver morir a sus abuelos y sus padres en cuestión de días. En España, donde la lista de contagiados a superados las proyecciones y el gobierno decretó un estado de alarma nacional hay 600 detenidos por circular por las calles sin justificación.

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